Por qué correr no es terapia, según el psicoanálisis
Conoce la diferencia entre el efecto terapéutico del deporte y el proceso analítico para el cuidado de la salud mental.
Aunque aporta beneficios para la mente y libera endorfinas, correr no sustituye la terapia clínica. Descubre por qué sobrecargar al deporte con la tarea de resolver conflictos internos le quita ligereza al entrenamiento.
La frase "correr es mi terapia" se ha convertido en un cliché popular dentro del mundo deportivo, pero requiere cierta cautela conceptual. Durante su participación en el podcast Girls Who Run, la psicóloga y psicoanalista Laura Aliberti explicó que, aunque el deporte brinda bienestar y funciona como una actividad terapéutica, no sustituye el trabajo clínico de un proceso psicoterapéutico.
El peso de exigir que el deporte lo resuelva todo
Ver la carrera como una terapia termina quitándole al deporte una de sus funciones más nobles: la posibilidad de jugar, estar presente y desconectarse. Cuando un atleta deposita en el correr la obligación de resolver conflictos internos y aliviar todas sus angustias, el entrenamiento adquiere una carga desproporcionada. La actividad física libera endorfinas, pero también puede traer días difíciles, sesiones frustrantes y dolores musculares que no bastan para procesar problemas psíquicos.
La diferencia entre lo terapéutico y el proceso terapéutico
Existe una clara distinción entre lo que resulta terapéutico y lo que constituye una terapia propiamente dicha. Una actividad terapéutica es algo que hace bien y ayuda en la rutina diaria, e incluso genera asociaciones mentales útiles: un pensamiento que surge al correr puede llevarse al análisis, del mismo modo que un tema trabajado en sesión puede repercutir en el entrenamiento. Sin embargo, el proceso analítico exige método, técnica y un profesional capacitado para sostener una escucha calificada, neutral y sin las concesiones propias de una amistad.
Además, la práctica psicoanalítica se sustenta en un riguroso trípode formado por análisis personal, estudio teórico continuo y supervisión clínica. La terapia no existe únicamente para brindar alivio inmediato; se trata de un recorrido que a menudo toca recuerdos difíciles, vergüenzas y sentimientos dolorosos para hacer posibles transformaciones reales. Si bien correr ofrece un valioso espacio de movimiento y disfrute, el consultorio sigue siendo el entorno seguro e insustituible para resignificar los propios dolores.