Cómo escuchar el propio deseo ante el exceso de estímulos
La psicóloga Laura Aliberti reflexiona sobre el silencio, el running y la capacidad de reorganizar las prioridades personales.
En una rutina llena de estímulos y ruido externo, abrir espacio para escuchar lo que queremos exige pausas intencionales. La psicóloga y corredora Laura Aliberti explica cómo los momentos de silencio y las actividades individuales ayudan a reorganizar el caos interno y renovar el deseo.
En una rutina marcada por exigencias y estímulos constantes, bajar el ruido exterior es el primer paso para reconectar con las motivaciones auténticas. En una reflexión compartida en el pódcast Girls Who Run, la psicóloga, psicoanalista y corredora Laura Aliberti destacó que la escucha del deseo rara vez ocurre en medio del bullicio, exigiendo momentos intencionales de silencio para volver a uno mismo.
El cuerpo como hogar y el regreso a uno mismo
Para Laura, ver el propio cuerpo y la individualidad como un espacio seguro de acogida es fundamental cuando el entorno parece caótico. Saber a dónde regresar permite reconfigurar planes, redefinir objetivos y aceptar cambios de rumbo sin culpa. Cambiar de opinión no resta valor a una elección, sino que permite que el deseo siga funcionando como motor de cambio y autodescubrimiento.
Los momentos de introspección y las actividades a solas —ya sea durante un entrenamiento de carrera o al dedicarse a un trabajo manual como el bordado— cumplen una función ordenadora. Según la psicóloga, estas pausas ayudan a estructurar la mente frente al exceso de interferencias externas que causan desorganización emocional.
Caos interno, desapego y renovación
Laura Aliberti también trazó un paralelismo entre el estado emocional y el entorno físico. Los momentos de sobrecarga y turbulencia interna suelen reflejarse en el desorden del espacio alrededor. A medida que la mente se aclara, surge la capacidad de reorganizar la rutina, soltar lo que ya no tiene sentido y establecer un nuevo orden.
El deseo no es estático ni se limita a una sola meta: es plural, cambiante y renovable. Comprender esta fluidez permite cultivar el desapego necesario para recalcular rutas e invertir energía en aquello que realmente tiene sentido en cada etapa de la vida.