Autoexigencia y running: por qué la realidad da alivio mental
Laura Aliberti explica cómo el concepto psicoanalítico del ideal del yo impacta los entrenamientos y la búsqueda de longevidad en el deporte.
En el podcast Girls Who Run, la psicóloga Laura Aliberti analiza el peso de la autoexigencia en el deporte. Explica cómo el concepto psicoanalítico de ideal del yo moldea nuestras expectativas y por qué aceptar los límites reales del cuerpo brinda alivio y longevidad.
En el universo de los deportes de resistencia, la búsqueda de una evolución constante suele ir acompañada de comparaciones. Sin embargo, el peso más severo rara vez proviene del exterior: la exigencia interna es la que más lastima. En una conversación en el podcast Girls Who Run, de Stemma Sports, la psicóloga, psicoanalista y corredora Laura Aliberti abordó cómo enfrentarse a los propios límites físicos y psíquicos desafía la imagen idealizada que construimos de nosotros mismos.
Para Laura, comparar la etapa actual con un momento anterior en el que estábamos en mejor forma duele profundamente porque conocemos con exactitud dónde nos aprieta el zapato. Aunque el entrenamiento en grupo aporta un valioso sentido de pertenencia y conexiones sociales, el proceso de evolución en el running sigue siendo estrictamente individual.
Las raíces del ideal del yo y la omnipotencia infantil
Para explicar esta dinámica de exigencia, la psicoanalista recurre al concepto freudiano de ideal del yo, originado en el llamado narcisismo primario. Durante la infancia, la idealización de las figuras de referencia —como padres y hermanos— y la sensación de omnipotencia (el clásico deseo de ser astronauta o presidente) son etapas saludables e indispensables para la constitución psíquica de cualquier individuo.
La madurez, sin embargo, exige confrontar esa fantasía con lo que es factible. Laura señala que existe una distancia natural entre lo que nos gustaría ser y lo que realmente somos. La conquista del sentimiento de "yo soy", un concepto fundamental en la teoría winnicottiana, depende justamente de diferenciarse del otro y de la capacidad de aceptar frustraciones y fallas en la realidad.
La realidad como alivio frente a la fantasía
Aunque el choque con los límites puede asustar en un primer momento, Laura destaca que la realidad funciona como un auténtico alivio. La imaginación y la fantasía suelen conducir a los peores escenarios y temores internos. Cuando incorporamos datos de la realidad —ya sea al nombrar una emoción o al reconocer una limitación física—, desactivamos ese terror psíquico.
En el deporte, esto se traduce en reconocer dolores recurrentes y limitaciones anatómicas en lugar de ignorarlos en nombre de una meta inalcanzable. El proceso de escuchar y poner nombre a las propias sensaciones evita que el corredor caiga en la trampa de la negación, permitiendo una relación más honesta con su propio cuerpo.
Apropiación del deseo y búsqueda de longevidad
En tiempos de redes sociales, el deseo ajeno suele dictar rutinas y metas de competencia. El desafío del atleta aficionado radica en adueñarse de su propio camino y cuestionar si determinada distancia o ritmo realmente tiene sentido para su vida. La búsqueda desenfrenada del rendimiento puro y desconectado de sentido se vuelve insostenible a largo plazo.
Construir longevidad en el running exige tomar decisiones sostenibles: respetar el descanso cuando hay dolor, cumplir con las sesiones de fisioterapia y saber disfrutar de los momentos fuera del plan de entrenamiento. Al aceptar las condiciones reales del presente, el atleta transforma su experiencia deportiva en algo duradero, liviano y auténtico.