Cómo inició Jenny Parinos en el tenis de mesa paralímpico
A los 12 años y por insistencia de una vecina atleta, la tenimesista descubrió el deporte en Saldanha, en Santos.
La tenimesista paralímpica Jenny Parinos recordó cómo cambió las partidas recreativas de ping-pong en su edificio por el deporte de alto rendimiento. Con la insistencia de una vecina que compitió en Pekín 2008, dio sus primeros pasos en el tenis de mesa a los 12 años.
Antes de consolidarse como uno de los principales referentes de la disciplina en el país, Jenny Parinos veía la paleta solo como un pasatiempo cotidiano. A los 12 años, su experiencia se limitaba a juegos recreativos de ping-pong en la escuela y en las áreas comunes de su edificio, sin ningún tipo de ambición deportiva.
El camino hacia el alto rendimiento comenzó por iniciativa de una vecina, quien ya era atleta profesional y había competido en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008. Al ver jugar a la joven, la vecina insistió durante cerca de un mes para que Jenny conociera el tenis de mesa paralímpico estructurado. El impulso final provino de sus propios padres, quienes le sugirieron ir para terminar con la insistencia.
Llevada al tradicional Saldanha, en Santos —club donde entrena hasta el día de hoy—, el contacto con la disciplina le causó un impacto inmediato. Acostumbrada únicamente al ritmo casual del ping-pong, se encontró con la velocidad, la técnica y la intensa dinámica de los atletas profesionales en plena acción.
La curiosidad por conocer su propia capacidad se transformó de inmediato en motivación. Tras ese primer entrenamiento para comprobar si podía seguir el ritmo acelerado del juego, Jenny regresó al día siguiente, a la semana siguiente y no se detuvo más, comenzando allí a forjar su carrera en las mesas.