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Cómo Aretha Duarte decidió escalar el Everest por impacto social

Con nueve años de experiencia en alta montaña, la brasileña vio en el techo del mundo la oportunidad de financiar proyectos sociales.

Antes de apuntar al techo del mundo, Aretha Duarte acumuló casi una década de experiencia en alta montaña trabajando como guía. En conversación en XTREMMA Sports, detalla el cambio de rumbo en 2020 que transformó la cumbre del Everest en una herramienta de impacto social.

Casi una década de experiencia en la altitud

Antes de poner un pie en la cima del mundo, Aretha Duarte ya acumulaba una sólida trayectoria en la alta montaña. A lo largo de casi una década de trabajo profesional con la agencia Grade 6, recorrió diversas cordilleras sin haber ido nunca con un objetivo puramente personal o financiado con recursos propios. En su trayectoria laboral sumó cuatro cumbres en el Aconcagua —tras una primera visita al campamento base—, además de expediciones en Bolivia, Ecuador, el Elbrús y el Kilimanjaro, junto con un paso previo por el campamento base del mismísimo Everest.

Para Aretha, sin embargo, las fechas, el conteo exacto de cumbres y las estadísticas siempre quedaron en segundo plano. En una charla con Shubi Guimarães en el podcast XTREMMA Sports, destacó que su memoria conserva los aprendizajes, la convivencia y las experiencias del camino, dejando de lado los detalles cronológicos que considera secundarios frente a la vivencia acumulada en la montaña.

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El rechazo inicial al Everest y el giro en 2020

Durante años, el monte Everest estuvo fuera de los planes de Aretha. La montaña no le atraía debido a la combinación de tres factores: la búsqueda de estatus que rodea a la cumbre más alta del planeta (aunque técnicamente no sea la más difícil), el riesgo de muerte de cerca del 1% por temporada y el costo financiero prohibitivo de una expedición, valuada en ese entonces entre 67.000 y 70.000 dólares.

El cambio de rumbo ocurrió en marzo de 2020, al inicio de la pandemia de Covid-19. Al reflexionar sobre su trayectoria, Aretha se dio cuenta de que aún no había puesto en práctica los proyectos sociales dirigidos a jóvenes de la periferia que planeaba desde su época universitaria en Educación Física. Vio en el Everest la visibilidad necesaria para atraer aliados y hacer viables estas iniciativas socioambientales.

Cómo Aretha Duarte decidió escalar el Everest por impacto social

De la chatarra al Everest

Con la preparación física y la experiencia técnica en escalada en roca, hielo y altitudes superiores a los 7.000 metros ya consolidadas por su rutina laboral, el principal obstáculo era el financiero. Para recaudar los fondos, Aretha rescató una estrategia de su infancia: la recolección y venta de materiales reciclables.

La iniciativa dio origen al proyecto Da Sucata ao Everest, que movilizó a familiares —incluida su abuela de 93 años—, amigos y voluntarios a lo largo de 13 meses de trabajo continuo. Más allá del logro deportivo literal de alcanzar los 8.848 metros, el objetivo central siempre fue la transformación social que la travesía permitiría construir.

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