Aretha Duarte lleva la escalada a la periferia y al Kilimanjaro
La montañista transforma su post-Everest en un legado social con un boulder público en Campinas y una expedición colectiva en África.
Tras hacer historia en el Everest, Aretha Duarte concentró sus esfuerzos en democratizar el montañismo en Brasil. En conversación con XTREMMA Sports, detalló sus charlas en escuelas públicas, la creación de un muro gratuito en Campinas y una expedición de montañistas negros al Kilimanjaro.
Alcanzar la cima del mundo nunca fue el objetivo final de Aretha Duarte, sino el medio para impulsar transformaciones colectivas. Primera mujer negra latinoamericana en llegar a la cumbre del Everest, la montañista explicó en entrevista con Shubi en XTREMMA Sports que el verdadero propósito de su trayectoria siempre estuvo en democratizar el deporte y generar un impacto social en la periferia.
Educación pública y muro de escalada gratuito en Campinas
Tras los primeros pasos del proyecto social, la prioridad de Aretha fue dialogar directamente con los jóvenes. Para ello, estructuró un circuito de charlas sociales voluntarias en escuelas públicas municipales y estatales, manteniendo un promedio de unas 12 presentaciones al año, en paralelo a su agenda de conferencias corporativas en el ámbito empresarial.
El segundo gran hito del proyecto fue la instalación de un muro de escalada público en el Parque Linear Capivari, en la Lagoa do Mingone, ubicada en la región suroeste de Campinas. La estructura en formato de boulder cuenta con más de 10 vías y funciona todos los días con acceso 100% gratuito, atendiendo a residentes de unos 20 barrios periféricos de la zona.
Expedición de atletas negros al Kilimanjaro
Inconforme con la falta de representatividad en el montañismo de gran altitud, Aretha decidió liderar a un grupo de brasileños negros rumbo a la cima del Kilimanjaro, en Tanzania. Para cubrir los costos de la expedición, su propia empresa asumió el 50% del presupuesto, mientras que la compañía de lubricantes Moove financió el 50% restante.
El grupo fue seleccionado con base en su condición física y representatividad territorial, reuniendo a Ágata (proveniente de un proyecto social en Río de Janeiro), Danilo (São Paulo), Eder (Bahía) y Jorge (São Paulo), además del camarógrafo Gabriel Tarso en el registro audiovisual. Para Aretha, la montaña africana brindó una profunda reconexión ancestral y cultural con la identidad brasileña, además de demostrar que la ausencia de personas negras en la alta montaña se debe a barreras económicas y no a una falta de interés.
Gestión de riesgo, seguridad y propósito colectivo
Al ser consultada sobre el ego habitual entre quienes practican montañismo de altura, Aretha destacó que su motivación difiere del afán de llegar a la cumbre a cualquier costo. Consciente de los riesgos estadísticos del Everest, la montañista reunió a sus familiares antes de la expedición para alinear expectativas, pero subraya que la prioridad siempre fue regresar a salvo para desarrollar sus proyectos sociales.
Esa postura de responsabilidad ya la había llevado a retroceder en otras expediciones cuando el clima no era favorable, como en el volcán Cotopaxi, en Ecuador. En el Everest, respaldada por rigurosos protocolos de seguridad y sostenida por la fe aprendida de su abuela, sintió que contaba con las condiciones físicas y climáticas para avanzar, convirtiendo un logro individual en una herramienta para abrir caminos a las próximas generaciones.