Aretha Duarte recuerda su infancia y sus inicios en el deporte
Nacida en la periferia de Campinas, la montañista relata cómo los juegos callejeros y el fútbol moldearon su trayectoria.
Antes de conquistar grandes cumbres, Aretha Duarte vivió una infancia activa en las calles de tierra de la periferia de Campinas. En una charla con Shubi Guimarães, recuerda sus juegos de niña, el fútbol amateur y su decisión de estudiar Educación Física.
Para Aretha Duarte, sus primeros recuerdos de movimiento y autonomía no surgieron en centros de entrenamiento ni en expediciones lejanas, sino en las calles de tierra de la periferia de Campinas (São Paulo). En una conversación con Shubi Guimarães en el podcast XTREMMA Sports —en un episodio que también repasa otros momentos de su carrera—, la montañista relató cómo su infancia en la comunidad, antes conocida como Favela do Jardim Capivari, definió su vínculo con la actividad física.
Al lado de sus dos hermanos mayores, Ailton y Estênio, la vida transcurría principalmente al aire libre. Al vivir en una casa pequeña, la calle se convirtió en su espacio natural de convivencia. Juegos tradicionales como las canicas, volar cometas y los partidos informales de fútbol suplían con libertad y movimiento la falta de infraestructura del barrio, que en ese entonces no contaba con drenaje, electricidad continua, centros de salud ni escuelas públicas cercanas.
Del fútbol amateur a la carrera de Educación Física
A medida que crecía, el fútbol asumió un papel central en la rutina deportiva de Aretha. Comenzó a competir formalmente y defendió los colores de un club amateur de la ciudad de Campinas. La convivencia con el deporte en equipo le demostró el potencial transformador de la actividad física, lo que motivó su decisión de estudiar Educación Física con el objetivo de dar clases en las escuelas.
Su camino tomó un nuevo rumbo en el entorno académico. Durante el segundo año de la universidad, Aretha asistió a una conferencia sobre montañismo —disciplina con la que nunca antes había tenido contacto—, momento decisivo que encendió su entusiasmo por acercarse a las montañas.