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Cleusa Uenaka: el valor del tiempo y un ejemplo para su nieta

La corredora reflexiona sobre prioridades, el poder de decir no y cómo su pasión por las pistas inspiró a su nieta de 7 años.

Al comprender el tiempo como la moneda más valiosa de la vida, Cleusa Uenaka comenzó a elegir mejor sus prioridades y rutinas. Esta postura y su dedicación al deporte sirvieron de inspiración para su nieta, quien a los 7 años ya completó sus primeros 5 km.

La percepción sobre el paso de los años suele cambiar la manera en que administramos cada hora del día. Para Cleusa Uenaka, el tiempo se convirtió en la única moneda real de la vida. En una conversación en el podcast Se Liga Nelas, de Stemma Sports, la corredora destacó que madurar le dio la claridad de poder elegir con quién estar y qué hacer con su propia energía, aprendiendo a poner límites y a decir no sin culpa.

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El tiempo como elección y autonomía

Este cambio de postura llegó como un logro reciente en la trayectoria de Cleusa, quien compara esta autonomía con la experiencia de obtener la licencia de conducir: tomar el volante de su propia vida. Hoy en día, su gran prioridad es dedicar tiempo de calidad a sus nietos. Mantenerse físicamente activa y saludable en las pistas es justamente la clave que encontró para acompañar de cerca el crecimiento de cada uno de ellos.

Cleusa Uenaka: el valor del tiempo y un ejemplo para su nieta

El ejemplo que inspira a las nuevas generaciones

Esta convivencia terminó sembrando la pasión por el running en la familia. El interés de su nieta surgió al ver la colección de medallas de su abuela y pedirle algunas para ella. Al escuchar de Cleusa que las medallas no se regalan, sino que se ganan con entrenamiento y esfuerzo en la pista, la niña decidió que también comenzaría a correr. Poco tiempo después, ya acumulaba participaciones en carreras infantiles, como el circuito infantil de la Maratona de Campo Grande, Hello Kids y Jovens Titãs.

La determinación fue todavía más evidente en una carrera femenina de 5 km en Sumaré. Impedida inicialmente de inscribirse por tratarse de un evento para adultos, la niña de 7 años insistió ante los organizadores para acompañar a su abuela y a su madre. Acordó completar todo el recorrido a cambio de un premio en el centro comercial, corrió todo el trayecto interactuando con las demás participantes y cruzó la meta para lucir con orgullo la medalla que se ganó con su propio esfuerzo.

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