El debate ético y neurocientífico sobre medir la atención
Laerte Finotelli analiza la transición de la atención de concepto subjetivo a métrica de negocio y los riesgos del uso de datos.
En debate en Marketing - The Podcast, Laerte Finotelli analiza los límites éticos y neurocientíficos de medir la atención en el entorno digital. El especialista advierte sobre el riesgo de transformar vulnerabilidades humanas en métricas exclusivamente comerciales.
Laerte Finotelli, coordinador de producto, conversó con Bruno Gimenes en Marketing - The Podcast sobre las implicaciones éticas y neurocientíficas de transformar la atención en una métrica objetiva de negocio. Finotelli destaca que empresas globales, como Netflix, han colocado la medición de la atención en el centro de sus discusiones comerciales, llevando un concepto tradicionalmente subjetivo hacia el terreno de la medición.
En el video superior, Finotelli detalla cómo la definición técnica de este recurso impacta en el producto y en las decisiones corporativas dentro del episodio, que también aborda otros aspectos de métricas y ciencia de datos. Desde la perspectiva biológica y psicológica, la atención representa la asignación de esfuerzo cognitivo, oscilando entre respuestas automáticas y un enfoque prolongado. "Cuando hablamos de atención desde el lado de la neurociencia o de la psicología, nos referimos a la asignación de un recurso mental hacia algo", explica Finotelli, señalando que el término abarca desde la reacción instantánea a una bocina en la calle hasta la atención sostenida durante periodos prolongados.
Los límites éticos en el uso de datos conductuales
Esta multiplicidad de formatos exige rigor conceptual al definir qué se está midiendo. Para Finotelli, el mercado debe tener claridad sobre el significado del término en cada contexto y, sobre todo, respecto al propósito de dicho rastreo. Advierte que medir sin límites éticos puede agravar problemas ya observados en arquitecturas de redes sociales diseñadas para retener usuarios, citando sanciones recientes impuestas a Meta en Europa por prácticas dirigidas al público adolescente.
El punto central, según Finotelli, radica en establecer frenos para que el uso de datos no derive en la explotación de las debilidades del comportamiento humano. "¿Qué estamos haciendo con los datos de atención? ¿Podemos llegar a explotar la vulnerabilidad del ser humano más de la cuenta?", cuestiona. Para Finotelli, la evolución de los debates sobre las métricas de atención debe priorizar la entrega de mejores soluciones en beneficio de las personas, en lugar de defender exclusivamente agendas particulares de las empresas.