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¿El triatlón necesita una categoría élite amateur?

En Café com Tri, Eduardo Braz y la mesa de debate analizan marcas mínimas, equilibrio en grupos por edad y la clasificación a Kona.

La disparidad de nivel técnico en los grupos por edad del triatlón reabre el debate sobre la categoría Élite Amateur. El entrenador Eduardo Braz analiza marcas mínimas, longevidad deportiva y el auge de los amateurs de alto rendimiento.

El nivel de competitividad en los grupos por edad del triatlón ha alcanzado niveles nunca antes vistos. Actualmente, para subir al podio en eventos de gran magnitud o asegurar un lugar en el Mundial de Ironman en Kona, el atleta amateur a menudo debe mantener una rutina y tiempos comparables a los del pelotón profesional. En el programa Café com Tri, el entrenador Eduardo Braz (ID_Endurance) y los presentadores debatieron alternativas para equilibrar las competencias, rescatando el concepto de la categoría Élite Amateur.

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El modelo de tres categorías y el rol de las marcas mínimas

En el pasado del triatlón brasileño, el acceso a ciertas distancias y categorías requería comprobar tiempos en carreras previas, como marcas mínimas en distancias cortas para poder competir en distancia olímpica. Eduardo Braz sostiene que estructurar un sistema basado en criterios de rendimiento aportaría mayor equilibrio y justicia deportiva a las competencias.

La propuesta plantea una división tripartita: la categoría por edad (Age Group) para quienes no alcanzan los tiempos de corte; la Élite Amateur, destinada a atletas amateurs con marcas destacadas de rendimiento y compromisos comerciales con marcas; y, finalmente, el pelotón profesional (PRO). Además de ordenar la lucha por los podios, exigir marcas mínimas podría frenar el salto prematuro de atletas recién iniciados a pruebas de larga distancia, fomentando una mayor longevidad física y mental en el deporte.

¿El triatlón necesita una categoría élite amateur?

La disputa por Kona y la brecha en los grupos por edad

La necesidad de criterios más claros refleja la realidad de los principales grupos por edad. Durante la charla, Beto Nitrini recordó una conversación con el periodista Bob Babbitt: en los rangos de 30 a 59 años, para conseguir una plaza al Campeonato Mundial de Ironman en Kona, el triatleta necesita obligatoriamente mantener una dedicación prácticamente profesional.

Este embudo se vuelve todavía más evidente en categorías como 30-34 y 35-39 años en la rama varonil, o 25-29 en la femenil, donde los tiempos necesarios para ganar en Brasil rondan las 8 horas bajas en Ironman. A pesar de los cambios recientes en el reparto de plazas de la competencia, las categorías intermedias siguen sumamente saturadas e inaccesibles para el participante recreativo habitual.

¿Injusticia en carrera o evolución del amateur dedicado?

Aunque muchos atletas perciben la presencia de exprofesionales —como Oscar Galíndez compitiendo en grupos por edad— o de amateurs con dedicación de tiempo completo como una desventaja, la mesa de debate puntualizó que no existe una infracción al reglamento. Siempre que no haya uso de sustancias o métodos prohibidos, las diferencias en equipamiento, tiempo disponible y estructura de entrenamiento siempre han formado parte del deporte de alto rendimiento.

El punto central, según la discusión, radica en que el mercado actual facilitó la aparición del llamado 'amateur dedicado'. Se trata de un atleta que inicia su camino directamente en el ámbito amateur, pero cuenta con patrocinios, fuerte presencia en redes sociales y condiciones de preparación muy superiores al promedio. Frente a esta realidad, implementar tiempos de corte o divisiones como la Élite Amateur dependería de lineamientos globales de las federaciones internacionales, pero se mantiene como una de las propuestas más comentadas para valorar tanto la cima del podio como el progreso de los atletas intermedios.

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