Los retos de Lara Santana con la bicicleta en el triatlón
De la elección de la primera bici al temor a enclipar y rodar en TT, Lara Santana recuerda las dificultades del inicio.
La transición al triatlón guarda sorpresas para quienes nunca han pedaleado en serio. Lara Santana conversó con Bruna Mahn sobre tecnicismos, molestias con el bike fit, el miedo a pedalear enclipada y su primera carrera usando solo el plato chico.
Entrar al triatlón parece simple en teoría: nadar, pedalear y correr. En la práctica, sin embargo, la bicicleta suele ser el primer gran golpe de realidad para quienes migran de otras disciplinas. En una charla con Bruna Mahn en Stemma Performance, la creadora de contenido Lara Santana compartió su camino desde las distancias cortas hasta su preparación para el Ironman 70.3, revelando que adaptarse a las dos ruedas estuvo lleno de dudas y desafíos técnicos.
De la compra de la bici al suplicio del bike fit
Acostumbrada a la sencillez de comprar zapatillas para correr, Lara pensó que adquirir una bicicleta sería tan directo como entrar a una tienda y elegir un modelo. Sin embargo, el primer contacto con el mercado fue confuso. Los vendedores usaban términos técnicos sobre grupos Shimano, componentes aerodinámicos y diferencias de precio enormes sin explicaciones claras para principiantes. Tras visitar tres tiendas distintas sin entender las diferencias, regresó a casa con las manos vacías.
Cuando por fin compró su primera bicicleta, surgió el segundo obstáculo: el bike fit. El ajuste inicial le provocó dolores e incomodidades constantes en los entrenamientos. Tuvo que cambiar la talla del cuadro y ajustar geometrías hasta dar con una postura tolerable, demostrando que la ergonomía en el ciclismo de ruta requiere paciencia y acompañamiento profesional.
El miedo a enclipar y la transición a la bici de TT
Otro momento de tensión habitual para todo principiante fue aprender a usar pedales automáticos. La confusión comienza incluso en el vocabulario: diferenciar entre enganchar la zapatilla al pedal (enclipar el pie) y pedalear apoyado sobre los acoples aerodinámicos (enclipar en el manillar). Lara bromea diciendo que, en sus primeros entrenamientos con clips, se sentía como en la película Avatar, tratando de domar a una criatura rebelde que se negaba a conectar con su jinete.
La transición de una bicicleta de ruta convencional a una de contrarreloj (TT / triatlón), como la Speed Concept, exigió aún más temple. Quien no pedalea no se imagina que acomodarse en posición aero implica rodar a alta velocidad con las manos lejos de los frenos, una experiencia que genera inseguridad hasta que el control se vuelve automático.
La primera carrera completa en plato chico
Con apenas un mes de entrenamiento antes de su debut competitivo, la inseguridad al maniobrar dictó el ritmo de carrera. En un circuito corto y técnico, lleno de curvas y retornos, la estrategia de Lara fue simple: completó todo el recorrido pedaleando en el plato chico, por miedo a caerse, descontrolarse en las curvas o estorbar a los demás competidores. Su único objetivo era cruzar la meta a salvo.
El cambio de mentalidad llegó con orientación práctica y didáctica. Comparaciones sencillas con el manejo de un auto ayudaron a desmistificar los cambios de marcha, la cadencia y la postura. Hoy, tras acumular experiencia en distancias sprint, estándar y relevos, Lara domina los acoples y la bici de TT con mucha más naturalidad de cara a sus primeros desafíos en la distancia de 70.3 millas.