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Cómo Lara Santana empezó a correr y se apasionó por el volumen

La invitada de Stemma Performance cuenta cómo un plan por correo y el Maratón de Berlín abrieron su camino al triatlón.

Lara Santana recuerda sus primeros pasos en el running en 2016 junto a su madre y su evolución gradual hasta los 42 km de Berlín. Además, explica por qué disfrutar la rutina de fondos largos se convirtió en la base para dar el salto al triatlón.

La trayectoria de Lara Santana en el endurance comenzó lejos de los planes estructurados o de las transiciones del triatlón. En 2016, sus primeros pasos en el running llegaron por insistencia de su madre, quien decidió empezar a correr y no quería ir sola. En aquel momento, sin entender cómo funcionaban las asesorías deportivas ni la periodización, la rutina inicial se limitaba a lo básico: ponerse las zapatillas, correr hasta el límite, caminar para recuperar el aliento y repetir el proceso.

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El impulso del primer plan y el debut en los 5 km

El punto de inflexión en los entrenamientos ocurrió de manera inesperada durante una corrida por la costanera. Un corredor notó la dificultad del dúo, entabló conversación y se ofreció a ayudarlas. El desconocido memorizó su correo electrónico y les envió un plan para que lograran completar sus primeros 5 km sin caminar. El entrenamiento funcionó: ambas se inscribieron en una carrera y cruzaron juntas la meta, superando los nervios del debut y el temor de llegar en último lugar.

Con el tiempo y el aumento de las distancias, la preparación sumó nuevas etapas. Al pasar de los 5 km a su primer medio maratón, el apoyo multidisciplinario se volvió indispensable, incorporando fortalecimiento muscular, fisioterapia y seguimiento nutricional para sostener la evolución con seguridad.

Cómo Lara Santana empezó a correr y se apasionó por el volumen

El Maratón de Berlín y el gusto por los fondos largos

El debut en los 42 km llegó en el Maratón de Berlín, un hito que consolidó su pasión por los altos volúmenes de entrenamiento. Fue durante la preparación para el maratón, al afrontar fondos de 30 km, cuando Lara descubrió la satisfacción de pasar horas en movimiento, una característica fundamental para quien decide dar el salto al triatlón.

Para Lara, el triatlón exige un compromiso constante con la rutina de dedicación diaria. En semanas donde la carga alcanza las 21 horas de entrenamiento o rutinas que exigen cuatro horas de bicicleta en un solo día, el secreto para mantener la constancia radica en disfrutar tanto el proceso de preparación como el día de la competencia.

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