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El Niño y maratones: impacto del calor en marcas y Chicago

Un estudio con 1.8 millones de resultados alerta sobre el clima para 2027, mientras Yara Achôa relata su calurosa carrera en Chicago.

El pronóstico de un fuerte fenómeno de El Niño enciende las alarmas para quienes buscan su récord personal en los 42 km. En Radar Stemma, el debate sobre el clima se sumó al relato real de los desafíos y la superación en el Maratón de Chicago.

La búsqueda de un récord personal (RP) en el maratón exige meses de entrenamientos milimétricos, una cuidadosa elección de equipamiento y estrategias precisas de nutrición. Sin embargo, una variable incontrolable puede transformar por completo el escenario: el clima. Un análisis que reunió cerca de 1.8 millones de resultados de maratonistas reveló que el rendimiento cae de manera progresiva a medida que sube el termómetro, afectando con mayor fuerza a los corredores amateurs. Con el pronóstico de un fenómeno de El Niño de intensidad histórica para 2027, la planificación de quienes sueñan con marcas destacadas deberá prestar tanta atención al calendario como a las temperaturas promedio.

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Calor atípico en los grandes maratones

La influencia de las altas temperaturas no es una preocupación lejana. Ediciones recientes de pruebas tradicionalmente rápidas, como Berlín y Londres, ya registraron jornadas atípicas de calor que pusieron a prueba a pelotones enteros. En el Maratón de Chicago, el termómetro también sorprendió a quienes esperaban el clima fresco característico del otoño estadounidense, obligando a realizar ajustes inmediatos de ritmo e hidratación.

La periodista y corredora Yara Achôa vivió estas condiciones en carne propia al largar a las 8:30 en Chicago. Con los abrigos intactos en la maleta ante el calor inesperado, la carrera demandó una dosis extra de resiliencia. Además de la temperatura, el desafío comenzó antes de la largada: un cuadro gripal durante la semana del viaje y noches de mal descanso pasaron factura física y mental apenas iniciado el recorrido.

El Niño y maratones: impacto del calor en marcas y Chicago

La superación de los 42 km y el significado de la prueba

En los dos primeros kilómetros, una crisis inédita de pánico y falta de aire estuvo a punto de interrumpir la jornada. Tras reorganizar el enfoque mental y el ritmo físico, la estrategia pasó a ser alternar tramos de trote y caminata. El cronómetro final marcó 5h05 —unos 40 minutos por encima del tiempo proyectado en los entrenamientos—, pero coronado por el cruce de la meta.

A pesar de la frustración inicial con el reloj en un circuito plano como el de Chicago, el valor de la experiencia terminó imponiéndose. El aliento en los kilómetros finales, los ánimos de los entrenadores a lo largo de la ruta y la presencia de la familia resignificaron el esfuerzo. Como bien se resumió en la conversación entre los corredores, las oscilaciones y las adversidades forman parte de la esencia del maratón: cuando el plan de ritmo choca con el calor o con los imprevistos, cruzar la meta sigue siendo la mayor victoria.

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