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Cómo Mormaii creó su línea de neopreno para aguas abiertas

Murillo Caldas recuerda la transición de los primeros trajes de triatlón en los años 2000 a modelos enfocados en natación.

En los años 2000, los primeros trajes de natación de Mormaii nacieron bajo la etiqueta de triatlón, con los clásicos modelos plateados. El desarrollador Murillo Caldas explica cómo la evolución del deporte y las demandas biomecánicas crearon una categoría propia de neopreno para aguas abiertas.

A principios de los años 2000, el mercado brasileño de deportes acuáticos presenciaba el rápido crecimiento del triatlón y de las primeras grandes travesías marítimas. En aquella época, Mormaii ya dominaba la fabricación de trajes de neopreno para surf y buceo, pero su incursión en el universo de las brazadas comenzó con trajes plateados desarrollados específicamente para triatletas.

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Del triatlón a una identidad propia en aguas abiertas

Los primeros modelos lanzados por la marca —caracterizados por su diseño plateado con azul y, más tarde, negro con plata— ganaron terreno rápidamente en las zonas de transición. Sin embargo, el crecimiento independiente de las maratones acuáticas y travesías exigió un cambio de enfoque en el desarrollo de productos.

Para Murillo Caldas, responsable del desarrollo deportivo en Mormaii, era fundamental separar ambos conceptos. Mantener la denominación exclusiva de triatlón generaba dudas en atletas principiantes sobre el uso de la prenda en la bicicleta o la carrera a pie, mientras que el universo de la natación pura requería una categoría propia: así nació la línea dedicada a aguas abiertas (open water).

Cómo Mormaii creó su línea de neopreno para aguas abiertas

Biomecánica, flotación y los desafíos del corte

A pesar de utilizar el caucho de neopreno como base común con el buceo y el surf, los trajes de natación exigen revestimientos, acabados y paneles completamente diferentes. La función del equipamiento se relaciona de forma directa con la hidrodinámica y el soporte a la postura corporal en el agua.

Al aumentar la flotación en la cadera y las piernas gracias al neopreno, la patada del atleta deja de cumplir un rol puramente propulsor y pasa a actuar como timón y punto de equilibrio. Si el corte y el grosor no están bien calibrados, el nadador corre el riesgo de patear fuera del agua y desperdiciar energía.

Otro punto crítico en el diseño es el ajuste del cuello y los hombros. Un cuello demasiado holgado provoca el llamado "efecto concha", permitiendo la entrada continua de agua y transformando el traje en una bolsa de arrastre que frena al nadador. Por otro lado, un cierre hermético requiere materiales suaves para minimizar el roce y las rozaduras comunes en pruebas de larga distancia.

Manga larga, sin mangas y la percepción de los atletas

La influencia inicial de los trajes importados consolidó el uso casi exclusivo de modelos de manga larga en el triatlón, donde la distancia máxima de natación suele ser de 3.8 km en el Ironman. En las maratones acuáticas, no obstante, la variación de distancias y temperaturas del agua abrió el debate sobre modelos sin mangas y tejidos con mayor elasticidad en la cintura escapular.

El proceso de prototipado reveló que las opiniones técnicas varían enormemente según el perfil de quien realiza las pruebas. Diferentes biotipos, cadencias y estilos de brazada generan impresiones opuestas sobre el mismo traje, lo que convierte la retroalimentación de nadadores de alto rendimiento en un paso indispensable para perfeccionar los trajes de neopreno.

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