El propósito sin medir el impacto no se sostiene
Paulo Silveira analiza por qué las iniciativas sociales corporativas necesitan métricas y cómo la IA redefine el trabajo.
En debate en Marketing - The Podcast, Paulo Silveira analiza los límites del propósito corporativo sin métricas de impacto. Cita el caso de Toms Shoes y proyecta la imaginación humana como diferencial competitivo frente a la comoditización de la inteligencia artificial.
Paulo Silveira, fundador de Bluefields Aceleradora, conversó con Bruno Gimenes en Marketing - The Podcast sobre la relevancia del propósito en los negocios y la necesidad de medir el impacto real de las iniciativas corporativas. El fragmento aborda cómo la transferencia patrimonial hacia las nuevas generaciones presiona a los inversores a enfocarse en empresas orientadas a causas sociales, pero advierte que las buenas intenciones por sí solas no garantizan una transformación social sostenible.
El video superior muestra la conversación completa, parte de un episodio más amplio sobre ecosistemas de innovación e inversiones, lo que permite profundizar en los matices de los ejemplos presentados.
El riesgo de la acción social sin métricas de resultados
Para Silveira, aunque existe un movimiento creciente en los mercados financieros globales hacia tesis de impacto, muchas iniciativas corporativas fallan al no auditar los efectos prácticos de sus acciones en las comunidades donde operan. Según él: "El propósito por sí solo es muy débil en comparación con la medición del impacto".
Para ilustrar este desajuste, Silveira cita el caso de la marca Toms Shoes, que implementó un modelo de donación de calzado a poblaciones vulnerables por cada par vendido. "Después de varios años fueron a hacer la evaluación y descubrieron que estaban generando una infancia dependiente", señala. El impacto económico de la medida desestructuró a los productores locales: "Quebraron a las pequeñas empresas de zapatos de la región. Cuando quiebras una empresa en una región, generas bancarrota, desempleo y más pobreza". Para el ejecutivo de la aceleradora, las áreas de responsabilidad social corporativa deben asumir el compromiso de comprobar si los proyectos comunitarios y culturales generan un retorno real.
Comoditización de la tecnología y el futuro del trabajo
Al proyectar las transformaciones que trae el avance de la inteligencia artificial, Silveira sostiene que la tecnología tiende a volverse ampliamente accesible e integrarse en los procesos de negocio, perdiendo su papel como diferencial exclusivo. Ante este escenario de comoditización, las ventajas competitivas migran hacia aspectos esencialmente humanos, como la capacidad creativa y reflexiva.
Silveira destaca datos del informe reciente del Foro Mundial, que identificó a la imaginación como la habilidad central para los profesionales del futuro. Para él, los productos con intervención humana directa tienden a ganar un mayor valor de mercado, como ocurre en la industria editorial: "¿Qué libro tendrá un mayor valor percibido? El más artesanal. Porque uno quiere entender mejor qué está pensando una persona real sobre ese tema".