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¿Es posible correr y hacer triatlón con lipedema? Claves

Marília Marques y Bruna Mahn analizan el manejo del dolor, el control inflamatorio y los ajustes en los entrenamientos de carrera y resistencia.

Recibir el diagnóstico de lipedema no significa necesariamente abandonar el running o el triatlón. La nutricionista Marília Marques explica cómo el control del dolor, una nutrición adecuada y el seguimiento multidisciplinario hacen viables los deportes de impacto.

El diagnóstico de lipedema suele venir acompañado del temor de no poder volver a practicar deportes de impacto. Las recomendaciones médicas iniciales de suspender la carrera son frecuentes cuando existen molestias agudas, pero la posibilidad de entrenar depende directamente del estado inflamatorio, del nivel de dolor de la paciente y de cómo se gestione la afección en el día a día.

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Escala de dolor y deportes de transición

El lipedema es una afección crónica asociada con dolor al tacto, inflamación y una marcada sensación de pesadez en las piernas. Según explicó la nutricionista y triatleta Marília Marques, el dolor suele medirse clínicamente mediante escalas de intensidad. Cuando el cuadro presenta dolor severo o movilidad reducida, correr resulta inviable de inmediato, por lo que las disciplinas acuáticas surgen como excelentes alternativas de transición para mantener la condición física sin sobrecargar las articulaciones.

¿Es posible correr y hacer triatlón con lipedema? Claves

El papel de la nutrición en el umbral del dolor

Para que una atleta pueda mantener los entrenamientos de carrera o triatlón —incluidas distancias de medio Ironman—, el primer paso consiste en modular el umbral del dolor. Según Marília, el abordaje nutricional actúa directamente sobre el control inflamatorio. Sin una dieta adecuada, suplementación oportuna y, de ser necesaria, intervención farmacológica, realizar entrenamientos en zonas de alta intensidad (zonas cuatro y cinco) se vuelve insostenible debido a la pesadez y el ardor en las piernas.

Dolor muscular por entrenamiento versus molestias del lipedema

Uno de los mayores desafíos en los deportes de resistencia es diferenciar el dolor muscular tardío habitual de la molestia inflamatoria característica del lipedema. Dado que el estímulo deportivo genera una inflamación fisiológica transitoria para inducir adaptaciones, entrenar con un organismo previamente inflamado potencia el malestar. Como señaló Bruna Mahn, esta superposición exige un cuidado riguroso en la recuperación y paciencia para no aumentar los volúmenes antes de tiempo.

La tríada del acompañamiento multidisciplinario

Convivir con el lipedema y progresar en el deporte requiere la integración entre médico, nutricionista y entrenador. El médico lidera el diagnóstico y los tratamientos farmacológicos; el nutricionista ajusta la pauta antiinflamatoria y el control del peso corporal; y el entrenador periodiza las cargas con pleno conocimiento del diagnóstico. Dado que el lipedema se manifiesta tanto en mujeres con peso normal como con sobrepeso, la coordinación de este equipo es clave para garantizar una práctica deportiva segura y sostenible a largo plazo.

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