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Denise Prado detalla su rutina y retos en aguas abiertas

La entrenadora explica por qué los profesores deben seguir nadando y recuerda el reto de enfrentar los 16 km do Biza.

Denise Prado comparte su rutina de natación de martes a viernes y defiende la práctica continua para entrenadores acuáticos. La técnica también recuerda su participación de último momento en el relevo de los 16 km do Biza.

Entrenar con regularidad y sentir en carne propia las exigencias de la alberca es parte esencial del trabajo de quien enseña. Para Denise Prado, mantener una rutina en el agua va más allá del bienestar físico: es una herramienta pedagógica indispensable para comprender en la práctica lo que se exige a los alumnos en cada brazada.

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La importancia de vivir el esfuerzo en el agua

Denise mantiene sus entrenamientos de martes a viernes, siempre a las 6:30 de la mañana, y reserva los fines de semana para la recuperación. Según la entrenadora, estar en el agua le permite calibrar el nivel de exigencia. Al asignar un ejercicio complejo, como la mecánica de brazada en estilo pecho o una vuelta de campana, el profesor debe ser sensible al grado de dificultad involucrado para no saltarse etapas en el aprendizaje de niños y adultos.

Denise Prado detalla su rutina y retos en aguas abiertas

De los carriles a las travesías en aguas abiertas

En las competencias y travesías acuáticas, Denise establece un límite claro en su zona de confort: pruebas de hasta 3 km. Volúmenes mayores requieren una carga de entrenamiento incompatible con la rutina de quien pasa el día de pie junto a la alberca dando clases. Sin embargo, surgen excepciones ante desafíos inesperados.

Uno de esos momentos fue su participación en el relevo de los 16 km do Biza, celebrado el 25 de enero. La invitación provino del nadador Fernando Mutarelli justo después de que Denise volviera de unas vacaciones de 40 días sin entrenar. Convocada el viernes para sustituir a una atleta lesionada el domingo, canceló citas médicas y enfrentó la prueba en turnos de nado de 30 minutos. A pesar de su aversión al agua fría y la falta de ritmo reciente, la experiencia superó el temor inicial y reafirmó la solidez de su trayectoria en aguas abiertas.

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