Sabrina Schirmer: de las carreras de aventura al Sahara
En charla con Shubi en XTREMMA Sports, la ultramaratonista detalla su paso a la montaña y los 270 km en el Sahara.
Con más de dos décadas en deportes de resistencia, Sabrina Schirmer comparte los aprendizajes de las carreras de aventura, el reto de pruebas míticas como el Tor des Géants y su preparación para los 270 km autosuficientes de la Marathon des Sables. A sus 52 años, muestra cómo la fuerza y la gestión mental sostienen su longevidad deportiva.
La trayectoria de Sabrina Schirmer en el deporte de resistencia no comenzó en una línea de partida tradicional de carreras de calle. Graduada en educación física en los años noventa, construyó su base profesional entre clases de gimnasia localizada, spinning y una especialización en corrección postural y entrenamiento de fuerza. El salto hacia la resistencia al aire libre llegó a principios de los 2000, gracias a la invitación de unos amigos para integrarse a un equipo de carreras de aventura.
En aquella época, la disciplina apenas daba sus primeros pasos en Brasil: las inscripciones para carreras internacionales se enviaban por correo postal, las zapatillas con buen agarre debían importarse en el equipaje de viaje y los entrenamientos se guiaban por la intuición y la pura fuerza de voluntad. Sabrina compitió durante años en equipos como Família Extremo y en el circuito Traion Meeting, acumulando victorias y títulos estatales en pruebas que combinaban ciclismo de montaña, remo y carrera a pie en terrenos técnicos.
El punto de inflexión: del cuarteto a la montaña en solitario
El embarazo en 2007 y la llegada de su hijo plantearon un nuevo desafío en su rutina diaria. Conciliar la maternidad, el trabajo en línea y los entrenamientos para las cuatro disciplinas de las carreras de aventura se volvió insostenible. La solución llegó con la transición hacia los ultramaratones de montaña, un formato en el que la logística de entrenamiento se concentraba exclusivamente en correr y en el fortalecimiento muscular.
Su debut en pruebas individuales llegó en los 160 km de la clásica prueba La Misión, en la Patagonia argentina. Acostumbrada a la dinámica grupal de los equipos, donde el ritmo debía consensuarse en todo momento, Sabrina encontró en el formato en solitario una autonomía liberadora: la gestión del sueño, la nutrición y el ritmo de carrera pasaron a depender únicamente de sus propias decisiones.
El desafío técnico y el momento crítico en el Tor des Géants
Entre las competencias más exigentes de su trayectoria, Sabrina destaca el Tor des Géants, en los Alpes italianos. Con un recorrido de unos 330 km y 25.000 metros de desnivel positivo acumulado alrededor del Valle de Aosta, la prueba demanda avanzar durante jornadas enteras con periodos mínimos de descanso.
En la edición en la que cruzó la meta tras 140 horas, Sabrina enfrentó una severa tormenta de nieve en la cumbre del Col de Malatrà, el último paso del trazado. Sola en la montaña en medio de un 'whiteout' —sin poder ver las marcas cubiertas por la nieve—, tuvo que dominar el pánico para descender con bastones y grampones hasta una zona segura antes del cierre definitivo de la prueba.
Autosuficiencia y estrategia en la Marathon des Sables
Otro hito reciente fue completar los 270 km de la Marathon des Sables, en el Sahara marroquí, durante su edición conmemorativa de 40 años. Esta competencia por etapas se corre bajo un régimen de autosuficiencia total: cada corredor debe llevar en su mochila toda la comida, la bolsa de dormir, el calentador y el equipo obligatorio para sobrevivir en el desierto, recibiendo de la organización únicamente la ración diaria de agua.
Con mochilas que pueden alcanzar los 20 kg en la salida, oscilaciones térmicas que van desde los 44 °C durante el día hasta temperaturas bajo cero por la noche y la necesidad de ingerir al menos 2.000 calorías diarias, la logística resulta tan crucial como la condición física. Para tolerar las condiciones extremas, Sabrina realizó una preparación previa de seis meses con sesiones de fuerza dentro de una sauna y retiró el gluten de su dieta para eliminar viejos problemas gástricos.
Longevidad, fuerza y la mente después de los 70 km
A sus 52 años y sin lesiones articulares recientes, Sabrina atribuye su constancia a la disciplina en el trabajo de fuerza y al autoconocimiento mental. En pruebas de ultradistancia, señala que el estado de fluidez y concentración plena suele consolidarse después de los 70 km recorridos, momento en el que la mente toma el mando y empieza a gestionar el desgaste del cuerpo.
Lejos de la presión por subir al podio de la clasificación general, su objetivo actual se centra en buscar vivencias desafiantes y promover una presencia femenina cada vez más activa en los senderos. Tras sus compromisos en Brasil y Argentina, sus próximos proyectos ya apuntan a una nueva travesía desértica: los 275 km en autosuficiencia por el desierto de Atacama.