Malu Daily Life: De la abogacía al emprendimiento en el running
La creadora de contenido y socia de Zilla habla sobre la ligereza en el deporte, la transición de carrera y el poder de la intuición.
En su tercera participación en Girls Who Run, Malu Daily Life comparte su increíble viaje de abogada a emprendedora en el universo del running. Ella discute la búsqueda de ligereza en el deporte, la importancia de conocerse a uno mismo y cómo la tecnología de Zilla democratiza el acceso a entrenamientos seguros y personalizados para corredores de todos los niveles.
En el episodio más reciente del podcast Girls Who Run, las anfitrionas Mari Real y Ma Fanti reciben a Malu Daily Life por tercera vez, marcando un reencuentro presencial que revela la extraordinaria evolución de la invitada. De abogada con aspiraciones en la creación de contenido a influencer a tiempo completo, Malu ahora abraza una nueva fase como empresaria y socia de Zilla, una innovadora asesoría de running impulsada por inteligencia artificial.
La conversación se sumerge en la trayectoria de Malu, quien comenzó a correr en 2020 para dejar de fumar, inspirada por Drauzio Varella. De una persona que "no tenía talento para correr", se convirtió en una maratonista experimentada, con cuatro maratones en su currículum, incluyendo Londres y Chicago. Hoy, Malu se describe como alguien que vive el running con ligereza, priorizando el respeto a sus etapas y viendo el deporte como un hobby terapéutico, en contraste con la "Malu obsesionada" del pasado.
Running con ligereza: El precio del rendimiento y la paz del autoconocimiento
Uno de los puntos centrales de la discusión fue la presión por el rendimiento y la trampa de la comparación. Malu relata haber sentido esa presión, especialmente al entrenar para el Maratón de Londres mientras Zilla lanzaba su plan de maratón. Sin embargo, enfatiza la importancia de escucharse a uno mismo y entender que la evolución en el running (y en la vida) no siempre es lineal.
Malu comparte su visión sobre la comparación con otros corredores, algunos de los cuales comenzaron junto con ella y hoy son significativamente más rápidos. Su reflexión es clara: "Yo no pagué el precio que esa persona pagó. No hay forma de que yo quiera cosechar lo que ella cosechó." Ella defiende que la paz reside en entender que no es necesario ser el mejor en todo y que el running puede encajar en diferentes momentos de la vida, ya sea como meta principal o como un placer ligero. Rendir exige un "precio" –dedicación intensa, rutina reglada–, y depende de cada uno decidir si quiere y puede pagarlo.
Superando el síndrome del impostor y reinventando la carrera
La transición de Malu de la abogacía al emprendimiento fue un proceso desafiante. Confiesa haber sido "extremadamente infeliz" como abogada, incluso en un ambiente de trabajo positivo, y que el cambio le hizo descubrir que no odiaba trabajar, sino la profesión. Su entrada en el mundo de la creación de contenido y, posteriormente, en Zilla, sacó a la luz su pasión por el marketing, la estrategia y la productividad.
Malu revela haber lidiado intensamente con el síndrome del impostor, especialmente al inicio de su carrera como influencer y al recibir la invitación para Zilla, donde el cofundador Guilherme vio en ella un talento para la construcción de marca y comunidad que ella misma no veía. Su historia resuena con la experiencia de muchas mujeres, que tienden a subestimar sus capacidades y exigir un 150% de preparación antes de asumir nuevos desafíos, en contraste con la autoconfianza frecuentemente demostrada por los hombres. La aceptación del desafío y el rotundo éxito de Zilla sirvieron como una gran validación para ella, aunque el síndrome del impostor aún la acompaña.
Zilla: Tecnología y cuidado para todos los corredores
Como socia de Zilla, Malu describe la aplicación como una asesoría de running impulsada por Inteligencia Artificial (IA), pero con una metodología desarrollada por un entrenador humano. La IA personaliza el entrenamiento basándose en el ritmo, la disponibilidad y los datos individuales del atleta (edad, género, historial), además de analizar el rendimiento para ajustar las semanas siguientes. El objetivo es ofrecer un servicio de calidad y accesible, con una mensualidad de R$39,90 e integración con Wellhub.
Zilla busca simplificar el running, desmitificando la idea de que es necesario tener equipos caros y mucho conocimiento previo. La asesoría adopta un enfoque conservador para prevenir lesiones: los principiantes entrenan un máximo de tres veces por semana, y los planes de maratón exigen la comprobación de una media maratón reciente. Además, la aplicación no permite que el usuario defina su propio ritmo para maratones, centrándose en el desarrollo para el mejor ritmo posible del atleta. Con un crecimiento impresionante de 113.000 usuarios en pocos meses, Zilla también ofrece una comunidad comprometida, chat dentro de la app y eventos presenciales, combatiendo la idea de que la IA aísla al corredor.
El futuro de Zilla y de Malu
Para el futuro, Zilla planea enfocarse aún más en la comunidad y los eventos presenciales en todo Brasil, ofreciendo "experiencias de diez" a sus atletas. Malu, por su parte, tiene un deseo personal ambicioso: llevar a Zilla a una Major Marathon, buscando completar los maratones de Tokio y Boston. Su viaje es un testimonio de la pasión por el trabajo, el coraje de arriesgarse y la ligereza de vivir las propias etapas, dentro y fuera del running.
En un "Sprint Final" distendido, Malu comparte que una principiante necesita Zilla para empezar a correr, y no unas zapatillas de placa. Un reloj, una rutina posible, la retroalimentación personalizada de la tecnología y el contacto humano en eventos son esenciales. Ella concluye que Zilla representa un "sueño que ni siquiera sabía que tenía" y que hoy se siente "realizada".